Dos años del desastre: Letizia y Sofía siguen a la gresca tras su rifirrafe

En 2018 se produjo uno de los mayores escándalos que ha sacudido a la Corona. Letizia y la reina Sofía protagonizaron un tremendo rifirrafe a la salida de la catedral de Palma de Mallorca que dio la vuelta al mundo. Dos años después, y pese a los intentos de Casa Real de aparentar lo contrario, suegra y nuera siguen sin tragarse. ¿Quieres conocer más detalles? Sigue leyendo, te lo contamos todo a continuación.

10 segundos que lo cambiaron todo

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> 1 de abril de 2018. La familia real al completo se traslada hasta Palma de Mallorca para asistir a la Misa de Resurrección que se celebra en la catedral. Al terminar, la reina Sofía intenta fotografiarse con sus nietas, la princesa Leonor y la infanta Sofía, pero Letizia se interpone abruptamente entre ellas y el reportero. Se trató de una escena bastante tensa, recogida en una grabación de diez segundos que dio la vuelta al mundo entero. El infame rifirrafe puso de manifiesto que Letizia y su suegra no se llevan del todo bien y sumió a la Corona en un tremendo escándalo.

No se trataba solo de un enfrentamiento que reflejaba unas cuantas tensiones familiares, sino que llegó a poner en entredicho el papel de la monarquía. “La familia real vende un valor de familia, es el porqué básico de la institución. Por eso, con aquella escenificación de un conflicto familiar se venía a poner en duda la propia institución, dado que atacaba el valor que la sustenta”, asegura Verónica Fumanal en Vanitatis. Días más tarde, se intentó arreglar el estropicio con una burda representación de Letizia abriendo la puerta del coche a la reina Sofía, pero pocos cayeron en el engaño. Dos años después de este tenso rifirrafe, ambas siguen a la gresca.

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Letizia y Sofía se pelean a gritos por Zarzuela

> De puertas de Palacio para afuera, se pretende simular que la relación entre suegra y nuera es, al menos, cordial. Una sonrisa por aquí, un buen gesto por allá, … Todo está medido y forzado en cada una de sus apariciones conjuntas, en un intento de transmitir la imagen de familia unida que tanto necesita la Corona para subsistir. Sin embrago, gracias a los testimonios de algunos trabajadores de Zarzuela que se han ido de la lengua, sabemos que Letizia y Sofía se comportan de forma muy diferente cuando las miradas incisivas de la opinión pública no apuntan hacia ellas.

Recientemente, hemos conocido que se produjo un tremendo enfrentamiento entre ellas durante el confinamiento. Por lo visto, la reina Sofía quería hablar por teléfono con sus nietas, pero, solo ella saber por qué, Ortiz no estaba por la labor. “Se escuchaban los gritos de doña Letizia mientras andaba hablando con su suegra por el móvil. Reproche tras reproche y muchos gritos. Doña Letizia mandaba callar a su interlocutor, que se entiende por el contexto que se trataba de la reina emérita”, señalan desde Periodista Digital. Una prueba más que viene a reflejar la relación tan complicada que mantienen la esposa y la madre de Felipe VI.

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Letizia, un tormento para Sofía

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> Lo cierto es que la reina no se lo pone del todo fácil a su suegra. En más de una ocasión, la griega ha visto cómo todo se complicaba a consecuencia de los caprichos de Letizia. Así ocurrió, por ejemplo, el pasado verano. Sofía hubiera estado encantada de ir al cine con sus cuatro nietas, Irene Urdangarín, Victoria Federica, la princesa Leonor y la infanta Sofía. Sin embargo, a Ortiz no le hacía mucha gracia que la imagen de sus niñas se mezcle con la de sus primas, rodeadas de escándalos en los últimos años. La emérita no tuvo más remedio que ver dos veces la misma película, un día con las hijas de las infantas Elena y Cristina; y al otro con las de Letizia.

Por lo visto, fue de las pocas ocasiones en las que puede disfrutar de Leonor y Sofía. Según fuentes cercanas a Casa Real, Letizia pone impedimentos a la reina Sofía a la hora de ver a sus nietas, una situación que apena y frustra a la griega. “No sé ni cómo están. No las veo nunca. No me dejan verlas. Yo que vivo al lado no puedo ir a su casa. Y, sin embargo, la madre de Letizia está siempre ahí”, se lamentó la esposa de Juan Carlos I, tal y como reveló Jaime Peñafiel. Teniendo en cuenta todos estos desplantes y desaires, no es de extrañar que ambas se lleven como el perro y el gato.

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