La vida privada de doña Sofía: el alto precio a pagar por ser Reina

Si en algo coinciden quienes conocen a doña Sofía es en esa forma de tratar tan entrañable que atrapa. La reina hace que cada persona se sienta especial. Su vida privada ha estado bañada en lágrimas. Pocos momentos felices ha tenido desde que se casara con don Juan Carlos. Una historia que no se tejió a la luz del amor, sino del interés. El entonces príncipe tenía que cumplir con su obligación. Así se lo recordó su padre cuando llegó el momento. Don Juan Carlos no dudó en seguir los cánones de la monarquía: casarse con quien debiera, no con quien quisiera. Una historia constante en las casas reales, la de mujeres que fueron conquistadas con palabras de amor y condenadas a la infelicidad.

La princesa triste

> Doña Sofía nació princesa. Fue la primogénita del matrimonio formado por el rey Pablo y la reina Federica. Pronto aprendió aquella niña encantadora que lo primero en la vida era la Corona. No le pareció tan malo dado el amor que se profesaban sus padres. Creyó entonces que ella correría su misma suerte a nivel sentimental. Se equivocó la paloma, se equivocaba.

Don Juan Carlos apareció ante doña Sofía como un joven atractivo y con sentido del humor. Tenía que cumplir con la tradición y casarse con quien debiera, no con quien quisiera. La princesa griega era la ideal. Nació princesa y no tenía pasado. Mientras ella se enamoró perdidamente, él nunca lo estuvo, tal y como reconoció hace algún tiempo dejando atónita a millones de personas.

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Don Juan Carlos y el amor

> Mucho se ha escrito sobre si don Juan Carlos se casó por amor. Así respondió el aludido a Pilar Urbano sobre si enamoró apasionadamente de la princesa griega: “¡Hombre…. Mujer! ¿Apasionadamente? Yo no soy un  hombre que se enamore apasionadamente, perdidamente. (El rey hace una imitación burlona de un romeo de ojos en blanco y ohohoh) Aparte de que, entre ella y yo, hablábamos en inglés. En inglés, oye, y a mí el inglés no es precisamente lo que más me… Vamos, que no es un idioma que me inspire y apasione”.

Y con esto ha tenido que cargar doña Sofía desde que se casó en Grecia. Han sido años de dolor y lágrimas. Intentó romper cuando ya habían nacido sus tres hijos pero regresó. La reina Federica la convenció para que volviera junto a su marido. Sofía no podía más. Demasiadas mujeres en la vida del rey emérito. Su madre le recordó su obligación y también le hizo ver que su futuro sería desolador. Separada y sin dinero. Y lo que era peor, perdería la custodia de Elena, Cristina y Felipe. La misma recaía sobre don Juan Carlos. Así está escrito en todas las monarquías.

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Así sobrevivió doña Sofía

> Si hay algo a lo que se ha aferrado doña Sofía ha sido a una máxima que aprendió siendo muy pequeña: “La Corona es lo primero”. Nació princesa y así fue criada. Le enseñaron que debía sacrificarse por la monarquía aunque esto significara sufrimiento. Fue por aquel entonces cuando desarrolló una técnica que le permite evadirse de su realidad. A profesional no hay quien le gane. En ocasiones, antes de llegar a algún acto, ha llorado largamente. Antes de descender del coche, se recompone física y mentalmente para darlo todo.

Los disgustos que don Juan Carlos ha dado a su mujer han hecho que algunos le detesten. Es el caso de Constantino de Grecia, quien discutió gravemente con su cuñado y no volvió a dirigirle la palabra. Se reunieron con ocasión del ochenta cumpleaños de doña Sofía. Constantino está muy tocado de salud y no quiso entristecer a su hermana, de ahí que cediera para compartir junto a su cuñado. Curiosamente, durante la velada familiar que se celebró en Zarzuela, la reina sorprendió al dirigirse a don Juan Carlos como “Mi maravilloso marido”, así lo publicaron en Informalia.

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Las princesas engañadas

> Doña Sofía es una de las princesas engañadas. Su misma suerte corrió Lady Di. Carlos de Inglaterra la cortejó y pronto descubrió que su verdadero amor era Camilla Parker. La institución, como el espectáculo, debe continuar.  En el caso de Diana, le costó la vida. No le permitieron seguir adelante en su afán de ser feliz y falleció. Pasan los años y la suya sigue siendo una muerte que despierta sospechas.

La reina Sofía sigue enamorada de don Juan Carlos. Podría haberse separado y vivir una nueva vida cuando las cartas se pusieron sobre la mesa. Sin embargo, todavía confía en que él vuelva a sus brazos. Algo que no va a ocurrir. Se lo han dicho hasta sus hijos pero ella persiste en esta fantasía.

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